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Vestidos de los Oscar que cambiaron la historia de la moda.

Vestidos de los Oscar que cambiaron la historia de la moda.

Este 24 de febrero se celebra una edición más de los Premios Oscars, evento que reúne a las máximas estrellas de Hollywood. La alfombra roja de la gala más esperada del año es la herramienta más poderosa para la industria de la moda, pues los diferentes diseñadores tienen el arduo trabajo de vestir a las estrellas y hacerlas lucir espectaculares.

Retrocedamos un poco para recordar los vestidos que no pudimos superar años atrás, pues estas actrices nos dejaron con la boca abierta a muchos y en la actualidad son íconos de moda a seguir.

El vestido de flores de Givenchy con el que Audrey Hepburn recogía su Oscar a mejor actriz por su trabajo en Vacaciones en Roma.

El modelo, al que la actriz llamaba su vestido de la suerte, se subastó con fines benéficos en 2011. Su autoría es controvertida: aunque se le atribuye a Givenchy, en realidad es una adaptación de una de las piezas que Hepburn luce en Vacaciones en Roma, concretamente en la última escena. Un vestuario obra de Edith Head, por el que la diseñadora ganó su cuarto Oscar.

Fue un primer golpe en el ego de la todopoderosa Head, que se lo devolvió con creces al año siguiente, en la ceremonia de 1953: aunque Givenchy había diseñado muchos de los vestidos de Audrey en Sabrina, el Oscar a mejor vestuario se lo llevó ella.

El modelo ‘vintage’ de Valentino que Julia Roberts escogió (en el último momento) para recoger el Oscar por a mejor actriz Erin Brockovich en 2001.

El vestido de Julia Roberts no es considerado vintage por los puristas, “para ser etiquetado como verdaderamente vintage debería tener al menos 20 años”, defiende Elizabeth Mason, propietaria de una de las tiendas de segunda mano más famosas de Los Ángeles, The Paper Bag Princess. Pero más allá de tecnicismos, la elección de la protagonista de Erin Brockovich supuso un auge nunca visto en la demanda de prendas antiguas.

Desde entonces no es nada raro que al menos un par de actrices vistan alguna creación de los archivos de las casas de costura en los Oscar. En la imagen, desde la izquierda: Natalie Portman con un Dior de 1955 en el 2012, Reese Whiterspoon con un Dior del 55 en la gala del 2006, Jennifer Lopez con un Jean Dessès de 1959 en la edición de 2006 y Penélope Cruz, de Balmain en 2009 (cuando recogió su Oscar por Vicky Cristina Barcelona).

La puesta de largo de Galliano en Dior con el vestido que Nicole Kidman paseó por la alfombra en la edición de 1997.

Apuesta personal de Bernar Arnault, el gibraltareño se estrenó con la colección de costura primavera-verano 1997, presentada en el mes de enero de ese año. Unas semanas después, Nicole Kidman viajaba a París desde Londres (donde rodaba Eyes Wide Shut): quería que la maison la vistiera en los Oscar, donde acudiría acompañando a su entonces marido Tom Cruise. Su propia carrera estaba a punto de despegar: tenía 29 años y recogía elogios por su papel en Retratos de una dama, de Jane Campion.

El dos piezas transparente de Arnold Scaasi con el que Barbara Streisand se estrenaba en los Oscar en 1969. Aquella noche recogía el premio a mejor actriz por Funny Girl.

No fue a propósito, pero Barbara Streisand se conviritió en la primera actriz en lucir transparencias en la ceremonia. Fue precoz y en el año 69 nadie lo entendió: “Streisand desnuda”, rezaban los titulares al día siguiente.

Luego llegarían otras mujeres y muchas más transparencias, de Cher a Kim Kardashian, pero Streisand puede presumir de haber abierto la veda (que nunca es tarea fácil). En la imagen, desde la izquierda: Cher de Bob Mackie en la ceremonia de 1988, Kendall Jenner en la gala del Met en 2017, Gwyneth Paltrow de Alexander McQueen en los Oscar en 2003 e Irina Shayk en las fiestas tras los Oscar de 2015.

Heredero de Streinsand y sus transparencias: el vestido de Elie Saab con el que Halle Berry recogía el Oscar a mejor actriz por Monster’s Ball en el año 2002. Se convertía en la primera mujer negra en conseguir este premio.

Aunque el diseñador libanés abrió su casa de costura en el año 97, no fue hasta que Halle Berry le eligió para vestir en los Oscar en 2002 cuando su nombre alcanzó fama global. El modelo, con cuerpo de tul bordado y falda de tafetán, se ha convertido en uno de los vestidos más icónicos de todos los que han pasado por los Oscar.

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Este 24 de febrero se celebra una edición más de los Premios Oscars, evento que reúne a las máximas estrellas de Hollywood. La alfombra roja de la gala más esperada del año es la herramienta más poderosa para la industria de la moda, pues los diferentes diseñadores tienen el arduo trabajo de vestir a las estrellas y hacerlas lucir espectaculares.

Retrocedamos un poco para recordar los vestidos que no pudimos superar años atrás, pues estas actrices nos dejaron con la boca abierta a muchos y en la actualidad son íconos de moda a seguir.

El vestido de flores de Givenchy con el que Audrey Hepburn recogía su Oscar a mejor actriz por su trabajo en Vacaciones en Roma.

El modelo, al que la actriz llamaba su vestido de la suerte, se subastó con fines benéficos en 2011. Su autoría es controvertida: aunque se le atribuye a Givenchy, en realidad es una adaptación de una de las piezas que Hepburn luce en Vacaciones en Roma, concretamente en la última escena. Un vestuario obra de Edith Head, por el que la diseñadora ganó su cuarto Oscar.

Fue un primer golpe en el ego de la todopoderosa Head, que se lo devolvió con creces al año siguiente, en la ceremonia de 1953: aunque Givenchy había diseñado muchos de los vestidos de Audrey en Sabrina, el Oscar a mejor vestuario se lo llevó ella.

El modelo ‘vintage’ de Valentino que Julia Roberts escogió (en el último momento) para recoger el Oscar por a mejor actriz Erin Brockovich en 2001.

El vestido de Julia Roberts no es considerado vintage por los puristas, “para ser etiquetado como verdaderamente vintage debería tener al menos 20 años”, defiende Elizabeth Mason, propietaria de una de las tiendas de segunda mano más famosas de Los Ángeles, The Paper Bag Princess. Pero más allá de tecnicismos, la elección de la protagonista de Erin Brockovich supuso un auge nunca visto en la demanda de prendas antiguas.

Desde entonces no es nada raro que al menos un par de actrices vistan alguna creación de los archivos de las casas de costura en los Oscar. En la imagen, desde la izquierda: Natalie Portman con un Dior de 1955 en el 2012, Reese Whiterspoon con un Dior del 55 en la gala del 2006, Jennifer Lopez con un Jean Dessès de 1959 en la edición de 2006 y Penélope Cruz, de Balmain en 2009 (cuando recogió su Oscar por Vicky Cristina Barcelona).

La puesta de largo de Galliano en Dior con el vestido que Nicole Kidman paseó por la alfombra en la edición de 1997.

Apuesta personal de Bernar Arnault, el gibraltareño se estrenó con la colección de costura primavera-verano 1997, presentada en el mes de enero de ese año. Unas semanas después, Nicole Kidman viajaba a París desde Londres (donde rodaba Eyes Wide Shut): quería que la maison la vistiera en los Oscar, donde acudiría acompañando a su entonces marido Tom Cruise. Su propia carrera estaba a punto de despegar: tenía 29 años y recogía elogios por su papel en Retratos de una dama, de Jane Campion.

El dos piezas transparente de Arnold Scaasi con el que Barbara Streisand se estrenaba en los Oscar en 1969. Aquella noche recogía el premio a mejor actriz por Funny Girl.

No fue a propósito, pero Barbara Streisand se conviritió en la primera actriz en lucir transparencias en la ceremonia. Fue precoz y en el año 69 nadie lo entendió: “Streisand desnuda”, rezaban los titulares al día siguiente.

Luego llegarían otras mujeres y muchas más transparencias, de Cher a Kim Kardashian, pero Streisand puede presumir de haber abierto la veda (que nunca es tarea fácil). En la imagen, desde la izquierda: Cher de Bob Mackie en la ceremonia de 1988, Kendall Jenner en la gala del Met en 2017, Gwyneth Paltrow de Alexander McQueen en los Oscar en 2003 e Irina Shayk en las fiestas tras los Oscar de 2015.

Heredero de Streinsand y sus transparencias: el vestido de Elie Saab con el que Halle Berry recogía el Oscar a mejor actriz por Monster’s Ball en el año 2002. Se convertía en la primera mujer negra en conseguir este premio.

Aunque el diseñador libanés abrió su casa de costura en el año 97, no fue hasta que Halle Berry le eligió para vestir en los Oscar en 2002 cuando su nombre alcanzó fama global. El modelo, con cuerpo de tul bordado y falda de tafetán, se ha convertido en uno de los vestidos más icónicos de todos los que han pasado por los Oscar.