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Ciudad Deportiva: De los millones de dólares a la pobreza extrema.

Ciudad Deportiva: De los millones de dólares a la pobreza extrema.

Estaba saliendo de Ciudad Deportiva, cuando de repente una persona muy alta me toca el hombro. Debo de admitir que me asustó, pues era de noche y de alguna manera al hacer este tipo de reportajes debemos de tomar ciertas medidas de seguridad.

Pero trataba de un amigo y colega: Tlatoani Carrera, reportero de Espn y especialista en historias, quien estaba visitando el albergue de los hondureños migrantes en México.

“Imagínate, hace unos días todo el “jet set” mexicano estaba justo en esa gradería y detrás ahora se encuentran los hondureños y centroamericano refugiados”.

La Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca vivió dos realidades diferentes en apenas unos días. De la riqueza  a la extrema pobreza.  Vamos a explicarles bien: Dentro del complejo está el Velódromo Hermanos Rodríguez, donde se realizó el Gran Premio de México, y justo a la par el albergue de hondureños en el estadio Jesús Martínez “Palillo”.

Mientras escribo este reportaje cae una fuerte lluvia y la temperatura bajó a 5 grados en la ciudad. No puedo dejar de pensar en los miles de niños que se encuentran en este refugio. Afortunadamente, la sociedad les ha cubierto necesidades como un techo, comida, ropa, medicina y cobijas.

Mi intención con este artículo no es crear una fea comparación. Sin embargo, impactan las dimensiones tan marcadas. Hace unas semanas se celebraba la gran carpa del automovilismo en esta ciudad. El 26, 27 y 28 los fans de este deporte vivieron una tremenda fiesta.  Desde 2016 hasta la fecha han convocado a 1,3 millones de fanáticos, según la prestigiosa revista Forbes.

Los hondureños, que se dirigen rumbo a EUA, iniciaron a llegar a la capital mexicana apenas una semana después del GP.

En el albergue el menú del día es arroz, pan, frijoles, tortillas, y tal vez una torta, gracias a los mexicanos de buen corazón que han tenido una mano a nuestros compatriotas. Los que llevan dinero en la mano aún, les alcanza para comprar una pizza o unos tacos afuera del refugio. “Nuestros familiares en Estados Unidos mandan dinero”, me dice un guatemalteco.

En el Gran Premio vendían desde sushi hasta cervezas de 120 pesos (uno 160 lempiras) cada una. Una camisa original del piloto mexicano Checo Pérez estaba hasta en 2,000 pesos y una chamarra en 5,000.

Según el diario Milenio, las ganancias en boletos sumaron entre 40 y 50 millones de dólares. Una entrada puede llegar a costar hasta 1,000 USD (unos 25 mil lempiras).

Mientras son más de 7,000 los centroamericanos que marchan en caravana rumbo a Estados Unidos, la Fórmula 1 creó 8,700 empleos temporales.

La expectativa también se puede medir por la enorme cobertura mediática y atención de famosos como “Canelo” Álvarez, el magnate Carlos Slim y personajes de la farándula como Belinda y Valentino Lanús.

Hay que decirlo. Al estadio “Palillo” se acercaron Maná y Café Tacuba, para brindar amor a los centroamericanos que se dirigen en masa rumbo a Estados Unidos pese a las amenazas de Donald Trump.

“Cuando me dijeron que veníamos a una Ciudad Deportiva, se me iluminaron los ojos”, dice el hondureño Fabricio Moya.

Sin saberlo, muchos de hondureños se acostaban debajo de los enormes pósteres que anunciaban el gran evento de automovilismo. Sin saberlo, en ese mismo lugar, desfilaron millonarios. Sin saberlo, mientras ellos marcharon por más de 1,500 kilómetros, allí adentro corrieron los pilotos más rápidos del mundo.

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Estaba saliendo de Ciudad Deportiva, cuando de repente una persona muy alta me toca el hombro. Debo de admitir que me asustó, pues era de noche y de alguna manera al hacer este tipo de reportajes debemos de tomar ciertas medidas de seguridad.

Pero trataba de un amigo y colega: Tlatoani Carrera, reportero de Espn y especialista en historias, quien estaba visitando el albergue de los hondureños migrantes en México.

“Imagínate, hace unos días todo el “jet set” mexicano estaba justo en esa gradería y detrás ahora se encuentran los hondureños y centroamericano refugiados”.

La Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca vivió dos realidades diferentes en apenas unos días. De la riqueza  a la extrema pobreza.  Vamos a explicarles bien: Dentro del complejo está el Velódromo Hermanos Rodríguez, donde se realizó el Gran Premio de México, y justo a la par el albergue de hondureños en el estadio Jesús Martínez “Palillo”.

Mientras escribo este reportaje cae una fuerte lluvia y la temperatura bajó a 5 grados en la ciudad. No puedo dejar de pensar en los miles de niños que se encuentran en este refugio. Afortunadamente, la sociedad les ha cubierto necesidades como un techo, comida, ropa, medicina y cobijas.

Mi intención con este artículo no es crear una fea comparación. Sin embargo, impactan las dimensiones tan marcadas. Hace unas semanas se celebraba la gran carpa del automovilismo en esta ciudad. El 26, 27 y 28 los fans de este deporte vivieron una tremenda fiesta.  Desde 2016 hasta la fecha han convocado a 1,3 millones de fanáticos, según la prestigiosa revista Forbes.

Los hondureños, que se dirigen rumbo a EUA, iniciaron a llegar a la capital mexicana apenas una semana después del GP.

En el albergue el menú del día es arroz, pan, frijoles, tortillas, y tal vez una torta, gracias a los mexicanos de buen corazón que han tenido una mano a nuestros compatriotas. Los que llevan dinero en la mano aún, les alcanza para comprar una pizza o unos tacos afuera del refugio. “Nuestros familiares en Estados Unidos mandan dinero”, me dice un guatemalteco.

En el Gran Premio vendían desde sushi hasta cervezas de 120 pesos (uno 160 lempiras) cada una. Una camisa original del piloto mexicano Checo Pérez estaba hasta en 2,000 pesos y una chamarra en 5,000.

Según el diario Milenio, las ganancias en boletos sumaron entre 40 y 50 millones de dólares. Una entrada puede llegar a costar hasta 1,000 USD (unos 25 mil lempiras).

Mientras son más de 7,000 los centroamericanos que marchan en caravana rumbo a Estados Unidos, la Fórmula 1 creó 8,700 empleos temporales.

La expectativa también se puede medir por la enorme cobertura mediática y atención de famosos como “Canelo” Álvarez, el magnate Carlos Slim y personajes de la farándula como Belinda y Valentino Lanús.

Hay que decirlo. Al estadio “Palillo” se acercaron Maná y Café Tacuba, para brindar amor a los centroamericanos que se dirigen en masa rumbo a Estados Unidos pese a las amenazas de Donald Trump.

“Cuando me dijeron que veníamos a una Ciudad Deportiva, se me iluminaron los ojos”, dice el hondureño Fabricio Moya.

Sin saberlo, muchos de hondureños se acostaban debajo de los enormes pósteres que anunciaban el gran evento de automovilismo. Sin saberlo, en ese mismo lugar, desfilaron millonarios. Sin saberlo, mientras ellos marcharon por más de 1,500 kilómetros, allí adentro corrieron los pilotos más rápidos del mundo.