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En la caravana migrante aman al Tri.

En la caravana migrante aman al Tri.

La rivalidad con los mexicanos se queda en las redes sociales cuando hay partidos de eliminatoria. Los hondureños lucen, con orgullo, las playeras del Tri y de los equipos de la Liga MX.

“…Y retiemble sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón. Y retiemble sus centros la tieeeerra, al sonoro rugir del cañón”.

Lo anterior es parte del coro del Himno Nacional de México que fue entonado en el estadio Jesús Martínez “Palillo”, que durante seis días sirvió de refugio para miles de migrantes hondureños que se dirigen a Estados Unidos desde 13 de octubre.

Y no, no era cantado por los voluntarios, policías o autoridades. Lo hacía un sampedrano. Les presentamos a Alejandro Rodríguez, el aficionado catracho del Tri.

Sí, así como lo lee. Es fanático de la Selección Mexicana de Fútbol. De todas las prendas que tenía en casa, la que no pudo dejar fue la sudadera del equipo nacional tricolor. “¿Sabes cuánto cuesta? 1,800 lempiras. A mí nadie me la regaló”.

Ama tanto al Tri, que sus amigos en Honduras le decían durante el Mundial de Rusia 2018. “¿Por qué sufrís tanto por este equipo? No es tu Selección”.

Los mexicanos en la capital se portaron de maravilla con los hondureños. Les proporcionaron una gran cantidad de ropa, arroz, frijoles, tortillas, pan, pollo, atún y papa.

Otros les llevaban naranjas y hasta tortas (sí, de esas que comía el Chavo del Ocho). Aparte, cantaban con ellos, les llevaron juegos y payasos a los niños y balones de fútbol para armar las potras.

¿Y la rivalidad con los mexicanos? “Hemos recibido más apoyo de México que en nuestro mismo país”, nos dice Juan Carlos.

“¡Viva México! ¡Viva México! Ya no vamos a pelear con los aficionados del Tri en Facebook. Lo prometo”, siguió.

No fue extraño ver a los migrantes hondureños con camisas de los equipos de la Liga MX. Aquí convivieron aficionados de Cruz Azul, Chivas, América, Toluca y Santos. La pasión por este fútbol es real.

Alejandro, de 38 años de edad, dice que sigue al Tri porque “me gusta lo bueno, carnal”. “Admiro mucho a Miguel Layún, Salcido y a Torrado que fue uno de los mejores”.

Cuando México fue a jugar al estadio Olímpico por la eliminatoria mundialista el año anterior, Alejandro asegura que su corazón estaba dividido. “Me fui con la del Puebla, micha y micha”.

Apunte: Esta es una expresión mexicana para señalar que algo está dividido o que se comparte. La camisa del Puebla tiene una franja cruzada.

¿Cómo nace su amor por México? “Es que me gusta, ¿qué puedo hacer?”, nos cuenta el aficionado del América que sueña con conocer el estadio Azteca.

“Cuando juega México y están entonando el Himno, se me pone la piel de gallina. ¡Me lo sé todo!”.

En San Pedro Sula quedaron sus hijos y esposa. Era dueño de un negocio informal. Su deseo es llegar sano y salvo a Estados Unidos.  “El miedo siempre está, pero confío en Dios que nos tiene que llevar con bien al objetivo que tenemos”

Su hermano, aficionado de las Chivas de Guadalajara, lo acompaña. Esta lucha la llevan juntos. No como en los clásicos, que se convierten en “rivales a muerte”.

Aunque en general, las opiniones sobre ayudar a los hondureños estaban divididas, en el albergue los trataron de maravilla. En la caravana de migrantes se acabó la rivalidad.