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Consecuencias en el medio ambiente por los incendios forestales.

Consecuencias en el medio ambiente por los incendios forestales.

El enemigo más letal en el medio ambiente son los incendios forestales. En Honduras el impacto ecológico es devastador, sin mencionar las perdidas humanas y económicas que estos siniestros consumen a su paso. Por una Honduras bonita, sé parte del cambio y enterate de las consecuencias que ocasionan los incendios forestales.

La destrucción de biodiversidad, el aumento de la desertificación o la disminución de la calidad de las aguas y la atmósfera son algunas de las consecuencias negativas posteriores a un incendio. De igual forma, la recuperación de los bosques afectados, si es que se consigue, puede llevar muchos años en ser recuperados en su totalidad.

Impacto en el suelo, el agua y la atmósfera
El suelo y el agua son dos caras de la misma moneda, así que un incendio les afecta de forma relacionada. Las zonas mediterráneas destruidas por el fuego son víctima de un fenómeno conocido como «sabanización». La tierra queda casi estéril y limita la recolonización de las plantas autóctonas.

El suelo se vuelve más impermeable e impide la penetración del agua en su interior. La actividad bacteriana y de los hongos, trascendentales en los procesos biológicos del suelo, se ven también muy afectados. La sucesión de nuevos fuegos y lluvias torrenciales incrementa la erosión y la pérdida del suelo fértil.

En las zonas mediterráneas esta erosión ocurre, en general, en los dos primeros meses tras el incendio. El manto vegetal desaparece y, con él, la barrera natural que retiene el agua y frena las inundaciones. Es la denominada «desertificación del paisaje», el daño ecológico más grave causado por este desastre natural, según diversos expertos. Greenpeace asegura que más de un tercio de la superficie española padece este problema.

Contaminación
Los siniestros en la naturaleza generan contaminación de diversas formas. Durante los primeros momentos después del fuego, la mineralización de la materia orgánica vegetal provoca una efímera fertilidad del suelo. Pero la gran mayoría de estos nutrientes es muy volátil y pasan a la atmósfera o disueltos en corrientes de agua. Y como efecto derivado de la combustión de las masas forestales, diversas partículas y gases, incluidos los de tipo invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), acaban también en la atmósfera.

Pérdidas económicas considerables
Los costes económicos de un incendio forestal son considerables. La madera y sus productos derivados, desde papel hasta combustible, y los productos alimenticios de la zona, ya no pueden aprovecharse. El ecosistema pierde su atractivo para las actividades de ocio y turismo. Las labores de regeneración de las zonas afectadas suponen un gran desembolso económico que no siempre se ve recompensado.

Los incendios forestales naturales han ocurrido desde siempre, pero está en tus manos que se detenga este problema que nos afecta a todos. Por que lo necesitas vos y las futuras generaciones se parte del cambio por una Honduras bonita.

El fuego ha permitido una serie de hábitats en los que distintos organismos pueden prosperar, como el pino piñonero, el alcornoque, los robles o las encinas. El problema ha surgido con el aumento de la cantidad de incendios, que sobrepasa la capacidad de recuperación natural. Se estima que en la actualidad entre un 80% y un 90% son causados por el ser humano, ya sea de forma accidental o intencionada.

No olvidés participar en nuestra dinámica para cuidar el medio ambiente y ganá premios aquí https://bit.ly/2ONa1Q9

El enemigo más letal en el medio ambiente son los incendios forestales. En Honduras el impacto ecológico es devastador, sin mencionar las perdidas humanas y económicas que estos siniestros consumen a su paso. Por una Honduras bonita, sé parte del cambio y enterate de las consecuencias que ocasionan los incendios forestales.

La destrucción de biodiversidad, el aumento de la desertificación o la disminución de la calidad de las aguas y la atmósfera son algunas de las consecuencias negativas posteriores a un incendio. De igual forma, la recuperación de los bosques afectados, si es que se consigue, puede llevar muchos años en ser recuperados en su totalidad.

Impacto en el suelo, el agua y la atmósfera
El suelo y el agua son dos caras de la misma moneda, así que un incendio les afecta de forma relacionada. Las zonas mediterráneas destruidas por el fuego son víctima de un fenómeno conocido como «sabanización». La tierra queda casi estéril y limita la recolonización de las plantas autóctonas.

El suelo se vuelve más impermeable e impide la penetración del agua en su interior. La actividad bacteriana y de los hongos, trascendentales en los procesos biológicos del suelo, se ven también muy afectados. La sucesión de nuevos fuegos y lluvias torrenciales incrementa la erosión y la pérdida del suelo fértil.

En las zonas mediterráneas esta erosión ocurre, en general, en los dos primeros meses tras el incendio. El manto vegetal desaparece y, con él, la barrera natural que retiene el agua y frena las inundaciones. Es la denominada «desertificación del paisaje», el daño ecológico más grave causado por este desastre natural, según diversos expertos. Greenpeace asegura que más de un tercio de la superficie española padece este problema.

Contaminación
Los siniestros en la naturaleza generan contaminación de diversas formas. Durante los primeros momentos después del fuego, la mineralización de la materia orgánica vegetal provoca una efímera fertilidad del suelo. Pero la gran mayoría de estos nutrientes es muy volátil y pasan a la atmósfera o disueltos en corrientes de agua. Y como efecto derivado de la combustión de las masas forestales, diversas partículas y gases, incluidos los de tipo invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), acaban también en la atmósfera.

Pérdidas económicas considerables
Los costes económicos de un incendio forestal son considerables. La madera y sus productos derivados, desde papel hasta combustible, y los productos alimenticios de la zona, ya no pueden aprovecharse. El ecosistema pierde su atractivo para las actividades de ocio y turismo. Las labores de regeneración de las zonas afectadas suponen un gran desembolso económico que no siempre se ve recompensado.

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El fuego ha permitido una serie de hábitats en los que distintos organismos pueden prosperar, como el pino piñonero, el alcornoque, los robles o las encinas. El problema ha surgido con el aumento de la cantidad de incendios, que sobrepasa la capacidad de recuperación natural. Se estima que en la actualidad entre un 80% y un 90% son causados por el ser humano, ya sea de forma accidental o intencionada.

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